La rana arlequín hocicuda, Atelopus longirostris, es una especie endémica del Ecuador que habitaba los Andes desde Imbabura hasta Cotopaxi. A finales de los años 80 desapareció y fue declarada extinta, hasta que en 2016 fue redescubierta en la comunidad de Junín, en el Valle de Intag (Imbabura), donde hoy se conoce la única población existente. Desde entonces se impulsan acciones de conservación junto a comunidades locales e instituciones nacionales e internacionales. En 2021, la especie se convirtió además en un símbolo de defensa del territorio al ganar un juicio contra el Estado ecuatoriano por no garantizar su protección frente a la minería metálica a gran escala.
¿Por qué esta amenazada? / Why is it threatened?
La última población de la rana arlequín hocicuda en el Valle de Intag enfrenta varias amenazas. Entre ellas están la ganadería, la agricultura y la minería metálica. En particular, la minería a cielo abierto —como el proyecto Llurimagua— representa un riesgo grave por sus posibles impactos, como la contaminación del agua, la deforestación y el ruido.
Además, la expansión de la ganadería y la agricultura convencionales transforma el bosque y los hábitats de las riberas de los ríos, reduciendo los espacios adecuados para la especie. A esto se suma la presencia del hongo quítrido, una enfermedad mortal para los anfibios, que junto con los efectos del cambio climático podría poner en peligro la supervivencia de esta rana.
¿A dónde queremos llegar? / Our goal
Asegurar la supervivencia de la rana arlequín hocicuda mediante un trabajo integral y colaborativo que incluye el manejo ex situ, la investigación en campo, la protección del hábitat junto a las comunidades locales y la promoción de prácticas productivas sostenibles que reduzcan las amenazas a los ecosistemas.
Pasos para alcanzar la meta / Steps towards success
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- Criar y reproducir la especie en los laboratorios del Centro Jambatu, para contar con una población de respaldo segura y con individuos que puedan ser reintroducidos en la naturaleza.
- Realizar ensayos de reintroducción en su hábitat natural con individuos nacidos en laboratorio, con el objetivo de lograr reintroducciones exitosas en el mediano plazo y evitar que la especie dependa de una sola población silvestre.
- Monitorear las poblaciones de la especie con la participación de comunidades locales, para evaluar su estado y los cambios a lo largo del tiempo.
- Monitorear la calidad del agua de los ríos donde habita la especie, para detectar cambios de manera temprana y tomar medidas oportunas.
- Promover e implementar prácticas de ganadería regenerativa en las comunidades locales, liberando áreas ribereñas —hábitat clave para las ranas—, restaurando zonas degradadas y evitando la deforestación de remanentes de bosque.
- Fomentar prácticas agroecológicas, evitando el uso de agroquímicos que deterioran la calidad del agua y reduciendo prácticas agrícolas que degradan los suelos y generan pérdida de hábitat.
- Impulsar alternativas económicas sostenibles para las comunidades, como el ecoturismo o la comercialización justa de productos agroecológicos.
- Coordinar acciones con otros actores del territorio y fortalecer alianzas interinstitucionales para avanzar de manera conjunta en la conservación de la biodiversidad.

Auspiciantes / Supporting Organizations

